26 de junio de 2014

Vivir o sobrevivir : cuál es nuestro mayor miedo






NUESTRO MAYOR MIEDO

Cuando preguntas a otros por sus miedos puedes obtener mil y una respuestas: miedo a las alturas. Miedo a hablar en  público, miedo a la muerte, miedo a las arañas, miedo al compromiso… y miles de miedos más que paralizan y limitan nuestra vida.
Como profesional y como persona que ha recorrido ya un trecho del intrincado camino de vuelta hacia sí mismo o camino de regreso a cada o autoconocimiento como se le quiera llamar sé que esos miedos no son más que tapaderas para ocultar nuestro miedo real.
También sé que todo lo que escribo ahora querido lector/a te parecerá coherente  en el sentido de que puedas desmentirlo o apoyarlo con vehemencia, incluso puede que te suscite dudas, pero en realidad es algo que sólo puede ser descubierto tras una ardua incluso por momentos dolorosa y comprometida introspección honesta y perseverante…
Nuestro mayor miedo es a vivir … la vida nos da miedo … la percibimos como una sirena que nos quiere atraer y nosotros no tenemos nada que hacer así que nos atamos fuertemente al mástil para ver si todo aquello pasa … Al atarnos nos invalidamos para experimentar lo que sucede , convertimos a la sirena en nuestra enemiga , en nuestro miedo  sin saber que estamos soltando el control de nuestra propia vida , de nuestro propio destino , de nuestro propio barco que navega mientras yo me protejo a la deriva , sin capitán , sin rumbo …
Es entonces cuando la crisis, inevitable viene a mí y la vida me pide vivirla... soltarme, dejarme seducir por la sirena… y sigo agarrado sufriendo sin saber porque y le llamo cualquier cosa menos por su nombre: Es que tengo miedo a X.
X,  ese miedo concreto te sirve de excusa para no soltarte para no vivir el caos, la incertidumbre que te produce dejarte seducir por la sirena…
Quien tiene el valor de soltarse y vivir en los momentos iniciales ese terror que le da la vida comienza pronto a sentir el dulce sabor de fluir con lo que sucede: ay se siente uno tan libre dejándose seducir... sintiendo el canto de la sirena... uno siente que nada puede suceder... que todo aquello que sucede… perder el control lo hace más sabio, más experimentado. Entonces uno descubre que puede dejarse arrastrar por la sirena al fondo del mar: Ya no hay miedo a morir… por tanto ya no hay miedo a vivir.Y ese es nuestro mayor miedo : miedo a vivir , miedo a experimentar , miedo a los cambios .




Os voy a dejar un video que yo presento mucho a mis pacientes que os hará comprender de forma más claro de que os he hablado con mi metáfora…
Os recomiendo la película, su trasfondo es increíble para mí, ya sabéis que soy una cinéfila increíble y apasionada  y que cada creación cinematográfica me trae un mensaje.

Nota: veréis que en mis escritos uso muchos puntos suspensivos , son invitaciones a parar y reflexionar sintiendo , no pensando …


Abrazo hondo
Soraya Founty


20 de junio de 2014

A qué le tenemos realmente miedo


 Tememos a la vida , al sentir , a lo que realmente somos , los toltecas lo sintetizaron en 4 grandes miedo pero yo creo que al final el único miedo que estos 4 reflejan es el miedo a ser grandes y a  brillar con luz propia ... os invito a ver este corte video donde se expresa precisamente lo que os comento.






1. MIEDO A LA SOLEDAD

Hay dos opciones que se pueden considerar:
La primera es que el ego trabaja en su banal causa de hacerte creer que realmente estás solo, que tu estás unido a los demás, con el fin de sentirte protagonista de la vida y encontrar el reconocimiento, en todos los niveles que te imagines, en la familia, en la pareja, en el grupo de amistades, en el trabajo y en la sociedad.
La segunda opción es que el Espíritu desea que recuerdes que eres parte de una Totalidad. Que tu siempre estás unido a la energía integradora de Dios, que se manifiesta en una llama interior que tu posees, una luz que debes expandir.

Cuando le das fuerza a esa luz interior, comienzas a mirar con los ojos de tu corazón y empiezas a ser consciente de que siempre tienes compañía. Es la compañía con tu ser interior y con tu Creador Supremo. Llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo; y justamente en este momento, empezarán a aparecer aquellas personas que vibrarán con tu misma sintonía e intensidad.

2. MIEDO A LA ESCASEZ

Superar el miedo a estar escaso, sin dinero u oportunidades para ser cada vez más abundante, requiere de un trabajo contigo mismo.

Debes darte la oportunidad para considerar que tus emociones sientan ese “deseo de merecer lo mejor para tu vida”. El sentimiento de víctima, es una señal de que el fantasma del miedo esta invadiéndote.
Hay una palabra de siete letras que, cuando la repites, empieza a dar claridad al estado de abundancia que hoy tienes. Esta palabra es “GRACIAS”.

Cuando agradeces por todo cuanto tienes en este momento y por lo que llegará a ti, comienzas a ser perceptible de todas las cosas que Dios te ofrece cada día. Gracias Dios por abrir los ojos este día de hoy, por poder respirar un día más. Gracias por la cama donde duermo, por las situaciones que parecen adversas; pero me Dejan sabiduría. Gracias Dios por la sonrisa que me regalo esa persona que no conozco. Gracias Dios por Tener trabajo, por la comida caliente, por la taza de cafe. Agradece y, en poco tiempo, todos tus deseos comenzaran a materializarse.

3. MIEDO A LA ENFERMEDAD

La enfermedad es un desequilibrio de tu estado de conciencia. Cuando empiezas a sentirte débil, está claro que perdiste tu fortaleza interior. “Enfermedad”, es una palabra compuesta del latin “in-firmus”, que significa “Sin Firmeza”.
Si comienzas a erradicar las auto-culpas, estarás dejando las cárceles del saboteo mental y te liberarás de estas ataduras.

El filosofo Platón dijo: “mente sana en cuerpo sano”. Piensa positivo respecto de ti mismo.
La enfermedad se contagia, perjudicando a otro ser, como se puede contagiar la salud.
Reconcíliate con el pasado, perdona íntimamente en tu corazón todos los sucesos de dolor y llena tu corazón de alegría, perdón y paz.

Permanece también en silencio, porque Dios te hablará en este espacio de meditación.
El remedio para la enfermedad es el Amor. Te daras cuenta que, de todos los medicamentos, el amor también crea adicción. Conviértete en un “adicto al amor”, llénate de amor, ya que nadie puede otorgar lo que no tiene, da amor y recibirás a cambio amor.

Estarás cada vez mas sano y lleno de vitalidad. El mundo necesita que estés saludable, para poder cumplir tu rol de ser un gestor de cambios en este planeta, que necesita curar su alma.

Si hay algo de lo que podemos estar seguros es que, cuando Dios lo disponga, partiremos de esta vida, no antes ni después. Cuando el médico nos da la primera nalgada para que comencemos a respirar, se activa la cuenta regresiva; ese tic-tac que nos indica que vamos yendo hacia el día que debamos “parar”. Es por eso que la vida es un constante “Pre-parar”, es decir, una invitación a trascender en cada instante vivido, hasta que llegue tu turno de “parar”.



4. MIEDO A LA MUERTE

Cierra tus ojos un momento e imagina que hace una semana que has muerto y que estás en el cementerio visitando tu propia tumba. Miras tu lapida y lees tu nombre, tus fechas de nacimiento y de partida de este mundo. A continuación, piensa en cual es la frase que escribiría la humanidad acerca de ti, en tu propia lapida:

Qué dirían de ti? Que fracasaste en muchas de las áreas de tu vida?; Que la gente agradece que hayas partido, porque les hiciste la vida amarga?; o Qué sienten profundamente tu partida y que dejaste un espacio vacío en la humanidad, que nunca nadie podrá llenar?
Qué diste? Qué cediste? Qué donaste? A quién ayudaste? De qué te privaste?

Escribe en un papel que es lo que deseas que quede grabado en la piedra, cuando partas de este mundo. Trabaja, día tras día, para acercarte a este enunciado que declaras.
El miedo a la muerte se supera, cuando tu meta es proyectarte en la Trascendencia de tu entrega, bondad, generosidad, desprendimiento, altruismo, amor al prójimo, capacidad de despojarte, sin condiciones, sin esperar retribuciones, que vivirá en la memoria y los corazones de quienes hiciste contacto en la vida e hiciste felices.

Tomado de Kapulli y Temazcal, antigua sabiduría Tolteca.

¿Qué hacer con los sentimientos dolorosos?

Los sentimientos dolorosos van a surgir. No puedes detenerlos. Pero eso no significa que tengas que sufrir por ellos. ¿Cómo funciona esto? Digamos que surge un sentimiento, un sentimiento incómodo, una ansiedad sobre algo que ‘tú’ piensas que deseas o que necesitas en ‘tu’ vida. Es muy intenso y doloroso cuando surge, porque realmente crees que necesitas que esta cosa ocurra. Aún cuando sabes que ‘todo en el universo es como debería ser’, no puedes sacudirte el pensamiento de que tu vida necesita esta mejora adicional, o de que nunca serás capaz de renunciar a ella, y tu vida será una miseria y carecerá de lo más importante. Entonces, obviamente, el único modo de hacer que tu ansiedad desaparezca es, aparentemente, actuar sobre ese anhelo doloroso, obsesionarte lo suficiente como para hallar un plan que logre tu objetivo, el objetivo de tener esa cosa que deseas.

De manera que el deseo de ‘mejorar’ tu vida, de tener la cosa que estás anhelando tan ansiosamente, se convierte en obsesión. Podría ser útil en este momento recordar cómo han funcionado este tipo de cosas para ti en el pasado.
Cuando lograste alguna vez la cosa deseada, ¿te alivió de la ansiedad? Probablemente. ¿Te sentiste bien? Sí. ¿Por cuánto tiempo? ¿Por cuánto tiempo, antes de que otra ansiedad se volviera tan intensa como la primera? ¿O antes de que la cosa que anhelabas se volviera decepcionante, o al menos, no todo lo buena que pensabas que sería? (Sí, incluso ‘estar iluminado’ se volverá decepcionante, porque es un falso objetivo). O, si el deseo nunca fue satisfecho, ¿cuánto tiempo transcurrió antes de que olvidaras todo acerca de ese deseo? ¿Cuántas cosas has deseado en tu vida que ni siquiera recuerdas ahora? ¡Cientos! ¡Miles! Así, en medio de la agónica ansiedad en torno a algo que deseas, recuerda que NO NECESITAS ACTUAR en relación a ella. Que tenga o no lugar el resultado deseado no es el punto. El punto es que AHORA hay ansiedad. Hay una terrible incomodidad, un miedo mezclado con anhelo, un terror de que las cosas no salgan ‘bien’. Eso es lo que realmente deseas cambiar: el sentimiento EN CURSO. Y tus fantasías sobre ‘mejorar’ o ‘arreglar’ tu vida sólo empeoran las cosas. Dar vueltas y vueltas obsesivamente en torno a lo que necesitas hacer parece la única manera de sacudirte el terror que ha aparecido. Así que, ¿qué puedes hacer? La clave es saber que no es necesario actuar en relación a ningún sentimiento. Desaparecerá por sí mismo. Saber que nada hay que arreglar, nada que hacer; sólo observar. Tan sólo observar el surgimiento de este sentimiento de ansiedad: notar que es visto claramente en la conciencia, y saber que pasará. El dolor está en pensar que ‘tú tienes que actuar a su respecto’. El dolor empeora pensando que tienes que hacerlo desaparecer actuando a su respecto (dado que ‘tú’ eres responsable de hacer todo lo necesario para dar lugar a las perfectas circunstancias para que esa ansiedad desaparezca). Lo gracioso del asunto es que esa ansiedad desaparecerá por sí misma. Simplemente observa cómo va apagándose y es reemplazada por otro pensamiento. Puede tomar un tiempo, y puede que sea dolorosa mientras esté aquí, pero igual se desvanecerá. Así que, cuando un sentimiento incómodo está aquí, es importante ver que simplemente pasará. Eso es todo. Pero mientras está aquí, tan sólo observa con asombro cuán claro es. Hay una clara luz de la conciencia que brilla ‘sobre’ ese sentimiento, y lo ves con compasión, sin desear hacer nada a su respecto. No hay ninguna razón para hacer algo con el objeto de aliviar la ansiedad o cualquier otro sentimiento incómodo. No es necesario actuar a su respecto. Ninguna acción tendrá un efecto satisfactorio. Y si no es necesario actuar a su respecto, entonces puede olvidarse. Pasa, y eso es todo.

Recuerda que tú eres la clara luz de la conciencia que brilla ‘sobre’ todos los sentimientos y pensamientos que surgen. ¡No hay nadie residiendo en esos pensamientos y sentimientos! ¡No hay ‘nadie en casa’ en esa historia! Los sentimientos vienen y van; a ellos nos apegamos, pero no tiene que ser así. Ante todo, nada de ese sin sentido de que es necesario actuar a su respecto. ¡No hay nadie allí para efectuar ninguna acción! El único UNO en el universo ya está ocupándose de todo, por toda la eternidad, y ESE UNO ERES TÚ: la luz de la conciencia misma.

Annette Nibley

17 de junio de 2014

La profunda aceptación de la vida... ¡sabiendo cuándo decir "no"!

Jeff Foster


Hoy quiero hablar acerca de un asunto que parece ser mal interpretado dentro de la "comunidad espiritual".

Si nos aceptamos plenamente tal y como somos, y aceptamos profundamente todas las situaciones tal y como se presentan y aceptamos completamente a los demás tal y como son, ¿significa que debamos siempre decir "sí" a todo y a todos, incluso si ese "sí" genera más violencia? ¿Significa que deberíamos volvernos pasivos y permitir que otros "nos pasen por encima", por decirlo de alguna manera? ¿El que "todo esté bien", significa que debamos perder nuestro poder de discriminación?

Por supuesto que no. La profunda aceptación es tan vasta que abraza tanto el "sí" como el "no" de la vida.

Por ejemplo, si alguien te golpea cada noche, ¿sería inteligente, sabio, bondadoso, en todo el sentido que estas palabras encierran seguir permitiéndolo; decir "sí", ya sea explícita o implícitamente, cuando en tus entrañas sientes un "no" —independientemente del amor que sientas por la otra persona?

Decir "no" a la violencia, al abuso o a cualquier aspecto que en el fondo de tu corazón no lo sientas adecuado, no es lo mismo que decir "no" a la vida en sí. Decir "no" no es necesariamente resistirse a la vida. Esto es tan, pero tan importante que lo entendamos.

¿Cuántas veces decimos "sí" cuando realmente queremos decir "no", y viceversa? Si realmente deseamos decir "no", si el "no" es nuestra verdad más profunda, entonces, decir "sí" se convierte en una mentira, en el momento, ya que esto deshonra la verdad vibrante de la vida, esa vida que se mueve dentro de ti, a través de ti, como tú mismo. Ese pobre e insignificante "no" sólo requiere un poco de atención bondadosa...

A menudo decimos un "sí" debido a que tenemos el interés de mantener alguna imagen acerca de nosotros mismos. Nos gusta ser percibidos como amables, como compasivos, como aquellos que siempre dicen si; como los positivos, como los despiertos, o tal vez como aquellos que son capaces de aceptarlo todo sin importar de qué se trate. No queremos dar la imagen de "negativos" o una especie de aguafiestas. ¡Qué carga más grande tratar de fingir que somos todo eso! Esta enseñanza no es acerca de crearte nuevas imágenes. Es más bien acerca de liberarte de toda imagen.

¿Si algún insecto mortal viene a devorar tu piel, sería prudente tomar las medidas necesarias para echarlo fuera? Al quitar este insecto en particular de tu piel, no estás diciendo "no" a la existencia de insectos mortíferos. No le estás diciendo "no" a la vida como tal. No estás en guerra con el insecto. No sientes ningún odio. No es tu enemigo mortal. Es la vida misma, tal y como tú lo eres. Visto desde este ángulo, visto a través de los ojos universales, aunque estés eliminando este insecto, estarás realmente afirmando la vida, no resistiéndola. Estás afirmando lo sagrado y lo misterioso de ella. Estás diciendo sí a la vida en todas sus manifestaciones —incluyendo a la manifestación en que se está eliminando un insecto de la piel humana (tan amorosamente como sea posible, ¡espero!). Pretender que aceptas el insecto, pretender que tienes un "sí" para ser comido vivo cuando un "no" también es un movimiento válido de la vida, no parece tan honesto ni tan inteligente.

Por supuesto que nadie podría decirte si un "sí" o un "no" es adecuado para ti en cada momento. Este pleno "sí" o "no" es algo que debemos encontrar por nosotros mismos. Tal vez algunos de nosotros tengamos la capacidad de tolerar insectos mortales más que otros. No lo sé. Pero eso es otro asunto. La profunda aceptación que ya eres es tan vasta tanto para un "no" como para un "sí" en cada momento. Ambos movimientos son aceptados por el incondicional, eterno SÍ que tú eres. Ese es el SÍ que realmente estamos buscando —el SÍ que no tiene opuesto.

Entonces no se trata de convertirse en una "persona que acepta profundamente", o en "alguien que nunca dice no". No se trata de mantener una imagen espiritual. Se trata de que recuerdes aquello que eres, más allá de una imagen, más allá de todas las imágenes —la vida misma. Y se trata de honrar esta vida que ya eres, que ya somos todos. Y a veces, honrar la vida se expresa a través de un firme, amoroso e inteligente "no".

Un "no" expresado con claridad y honestidad, sin odio, sin violencia, sin apego a ningún resultado, sin tratar de mantener una imagen personal, es realmente un gran SÍ a la vida. Hace algunos días tuve la necesidad de eliminar a alguien de mi página de Facebook, alguien que había estado abusando de otros miembros por meses, llamándoles "enfermos mentales" y algunas otras cosas y quien hizo caso omiso de todas mis advertencias justas y a mis ofrecimientos de ayuda. Este es un buen ejemplo de un "no" proveniente de un profundo SÍ. Esta persona se encontraba claramente con un gran dolor psicológico, sin embargo, no estaba interesado en ningún tipo de ayuda, viéndose a sí mismo por encima de los demás. El hecho de eliminarlo no era un "no" a él, o un "no" a la vida. No se trataba de rechazarlo a él, tampoco de juzgarlo como un ser vivo, respirando sufrimiento. Fue más bien un ejemplo de "sí" a la vida disfrazado de un claro "no" a esa conducta en particular, dentro de ese contexto, en un momento también muy particular. No hubo ninguna violencia, tampoco ninguna clase de amargura. Se trató de una aceptación profunda moviéndose tan sólo como una preferencia —la preferencia de todos los miembros de esa página de no abusar los unos de los otros de manera repetitiva, incluso después de haber hecho las advertencias pertinentes— y que el resultado del abuso continuo terminaría con la pérdida de su privilegio para participar. Los límites eran claros, el "no" estaba claro, y en realidad, ese "no" era un "sí" a la vida, un "sí" a esta página de Facebook y a todos sus usuarios, y un "sí" al regreso de esta persona cuando se sienta listo para decir también "sí" a todo. ¡Por supuesto que tal vez él no lo vea así en este momento! y eso también lo puedo entender. Todo se da en su exacto lugar y tiempo.

La profunda aceptación de las cosas tal y como son, es totalmente compatible con una acción o expresión honesta e inteligente y es también honrar profundamente las preferencias conforme van surgiendo. Las preferencias no son necesariamente juicios, no están para nada " en contra" de la vida. El "no" a una circunstancia en particular es abrazado por la vastedad del SÍ cósmico que somos.

Así que prestémosle nuestra bondadosa atención a esa pobre y descuidada ola del "no" cada vez que aparezca, mientras descansamos en ese profundo abrazo oceánico del SÍ, siempre disponible.




[ Traducción de Tarsila Murguia ] Fuente: Jeff Foster - Life without a centre


9 de junio de 2014

La puerta del amor se llama libertad


Es muy frecuente pensar que la libertad tan solo aparece cuando se da una ausencia de reglas, cuando en realidad la libertad como estado de conciencia por su profunda conexión con la coherencia cardíaca, aparece entre las reglas asumidas y a pesar de ellas.

El amor es un estado de consciencia profundo, y bien sabemos que, aunque llamamos amor a las exaltaciones de los deseos y a toda la gama de sentimientos que nacen en torno a la admiración y la belleza, no es ese amor precisamente el que buscamos. En realidad, el camino del ser humano por la vida es un laberinto hacia el sí mismo primordial que se recorre de forma más nutritiva cuando se puede compartir desde el amoroso compromiso con los valores emanados de la Esencia.

El decadente patriarcado actual vive en el despiste, un despiste economicista y competitivo, en el que la violencia, el miedo y el dominio jerárquico se han hecho con el paradigma oficial. Muchos hombres y mujeres sienten que tiene que haber otro mundo. Un mundo en dónde la cooperación, el respeto y la compasión dinamicen la economía, la política y la educación, conformando una actitud creativa, plena de inteligencia cardíaca.

El cambio de paradigma sucede de dentro afuera y comienza por hacer en nosotros, aquello que admiramos en nuestras más íntimas utopías. Bien sabemos que nuestro deseo de ver un mundo mejor, tan sólo será posible si comenzamos por ordenar y clarificar desde la veracidad nuestro pequeño mundo afectivo de pareja y familia. Desde ahí, desde el pequeño orden de nuestra vida cotidiana, estaremos en condiciones de que cosas más grandes nos vengan a buscar para que las realicemos.

Una vez confrontado y reorientado nuestro pequeño territorio y tras revisar los flecos que nos quedan del rancio modelo patriarcal, podemos preguntarnos: ¿Cómo se puede llamar lo que viene como sustituto al milenario Patriarcado?

Y por más que busco un titulo al nuevo paradigma, no se me ocurre otra cosa que proponer del Patriarcado al Cardiarcado.

¿En base a qué? En realidad, el Patriarcado es la consecuencia de la hipertrofia racionalista en detrimento de aspectos ecológicos y afectivos de nuestra profunda humanidad y que la emergente neurología del corazón reúne en integrado sentir.

Actualmente es la vanguardia neurológica de la Humanidad la que otorga al corazón y la consiguiente Coherencia Cardiaca la responsabilidad desde la que construir avenidas de relación profunda con el otro en el seno de un mundo cooperativo y compasivo. Y eso no es otra cosa que Cardiarcado.

En realidad, sólo desde la Inteligencia del corazón, que no es la inteligencia del sentimiento, ni de la emoción, sino de la Esencia y el núcleo del Ser, podremos emitir una música en el mundo que suene afinada y proporcione a la Humanidad unas relaciones auténticas y creativas.

Muchos seres sentimos ya la llegada de un nuevo amanecer en el campo global de una Humanidad que crisis tras crisis se renueva vertiginosa. El Patriarcado cae inexorable en su propio ombligo entrópico, al tiempo que el incipiente Cardiacado surge en el interior de muchos seres que como tú y como yo lo vivimos como pleno de vitalidad sanadora y resonancias con el Misterio de lo Transpersonal.


Por José María Doria


Publicado en Claves de Amor y Relaciones el 27 de febrero de 2014