25 de enero de 2015

SANANDO LAS HERIDAS







Os presento una técnica muy sencilla creada por Peter Levine (Somatic Experience),  llamada despertar al tigre , está basada en que tenemos la capacidad innata de que superar experiencias negativas y sanarnos noosotros mismos .
Esto podemos hacerlo através de traer presencia a nuestro cuerpo físico.
NUestro cuerpo físico tiene memoria lo recuerda todo ttanto los bloqueos como los recursos utilizados para afrontar el trauma  , el sabe sanarse si se lo permitimos.


Esta sencilla técnica trae presencia al cuerpo,Nos conecta con nuestra capacidad innata de regularnos. Nos enseña a liberar la energía bloqueada que impide realizar una vida normal, fluida, sana. (Esta energía bloqueada acaba en parkinson, estrés, depresión, artritis, dolor, patrones de tensión, colapso (desplome), intrusión, ansiedad y disfunción cognitiva). Al liberar la energía estancada-bloqueada se genera ligereza, fluidez, espacio, se va el dolor, se diluyen presiones, etc. El canal queda limpio. Lo que bloqueaba ahora se transforma en apoyo.
 

Podemos realizarla caminando o tumbados en un lugar cómodo. Tomamos una respiración profunda y llevamos nuestra observación a la planta de los pies, centrando toda nuestra atención y entrega al ejercicio, , observamos si están calientes, fríos, tensos, relajados, y permanecemos ahí, observando sin querer cambiar nada, pasando por cada espacio de nuestros pies, por la planta, por cada dedo de mayor a menor, primero por la base de cada uno de nuestros dedos, luego recorremos los pies detalle a detalle, permanecemos ahí en nuestros pies, ¡experimentémoslo!, al menos durante 15 minutos, y si dedicamos 1 hora muchísimo mejor. Tomando presencia de nuestros pies.

Despertando al tigre:
Nacemos con un instinto animal, al cual vamos domesticando poco a poco, nuestra fiera interna acaba dormitando y con ello llegan los bloqueos físicos (aun cuando como humanos poseemos mecanismos regulatorios virtualmente idénticos a los animales, las funciones de estos mecanismos quedan canceladas por la inhibición neo-cortical-la mente racional).

Poco a poco según vamos siendo domesticados, vamos bloqueando nuestra capacidad instintiva de defensa. A diario observamos situaciones de personas que se disparan por pequeñas cosas, esa explosión es una acumulación continuada que cuando no se transforma en enfermedad o bloqueo físico, sale disparada hacia otros.

Cada vez que emprendemos una acción y ésta es “cortada“, queda toda esa energía que habíamos puesto para esa acción acumulada en el cuerpo físico.

Los animales en la naturaleza raramente son traumatizados, aun cuando rutinariamente son amenazados. Los animales libres, si observamos un documental, veremos que el animal que es atacado, genera una cantidad de energía para su huída, huye y una vez finalizada la carrera y quedarse libre, TIEMBLA, para luego continuar con su hacer, (pastar hierba, etc.). Esa es la manera natural de soltar toda la energía restante que no precisó, que le sobró de la huída. Lo mismo le ocurre al humano, para cada acción que emprende, consume una parte de la energía que dispone para ese hecho, y la restante, como estamos muy educados (domesticados, la mente racional), se queda en el cuerpo sin permitirle salir. ¿Quedaría feo si temblamos?, esa energía que no sale, provoca un bloqueo en el cuerpo físico.

Estas situaciones se producen constantemente a lo largo del día, son más sutiles y suaves, sin embargo estamos continuamente tomando arrancada y frenándonos... como si lleváramos un pié en el acelerador y otro en el freno.

Aprender a observarnos, utilizar los recursos que tenemos, nos enseña a liberar esa energía estancada, a sanarnos a nosotros mismos. Somos seres maravillosos, con un cuerpo perfecto que elige vivir desbloqueado, sano, libre, utilizando los recursos y vivencias positivas que a lo largo de la vida se han presentado.

El trauma retarda el florecimiento del ser, estrangulando nuestros intentos para seguir adelante con nuestras vidas. Nos desconecta de nosotros mismos, de otros, de la naturaleza, del espíritu.

El trauma está en el sistema nervioso, no en el evento. Las situaciones difíciles y traumáticas son parte de la vida. No son algo que se pueda "arreglar" o de lo que se pueda recuperarse. Simplemente se trata de restablecer un orden de confianza y de anhelo de vida. Estas experiencias dejan huella como los mapas que encontramos en las conchas de las ostras, que cuentan su historia y su relación con el mar. Lo que constituye el trauma es el residuo de energía que queda atrapada a partir de la respuesta fisiológica ante el evento, más que el hecho traumático en sí mismo.

24 de enero de 2015

SENTIDO EMOCIONAL DE LOS PROBLEMAS CON LAS UÑAS


UÑAS (en general) La uña es una región especializada de la piel, que se encuentra en la cara dorsal de la punta de los dedos de manos y pies. Es un órgano de protección que sirve como instrumento de precisión para sostener objetos minúsculos y permite rascarse. Sus problemas más comunes son: MORDERSE LAS UÑAS tener UÑAS QUEBRADIZAS o una UÑA ENTERRADA.

D La persona que se muerde las uñas afecta negativamente a todas sus funciones. En general, es alguien que se carcome por dentro al no sentirse protegida, sobre todo con respecto a los detalles de su vida. Puede sentir ira hacia uno de sus progenitores que no la protegió lo suficiente, según sus necesidades. Cada vez que revive esa falta de protección con ese padre o indirectamente con otra persona, se muerde las uñas, lo cual le da seguridad y alivia su angustia. La persona cuyas uñas se rompen fácilmente se siente culpable de no ser más precisa en los detalles del momento actual. Su búsqueda de perfección le resta energía.

C Con tus problemas en las uñas tu cuerpo te dice que crees que debes hacer todo solo y que nadie te protege ni te ayuda en los detalles de la vida común. Esta creencia no te beneficia y es estresante. También debes permitirte la imperfección en los detalles nimios.

Si te muerdes las uñas es importante que dejes de pensar que si creas situaciones angustiosas, los demás van a protegerte más. Estas expectativas sólo te producen emociones negativas. Si pides lo que necesitas y confías en los demás, verás que estás mejor protegida de lo que pensabas.

Las uñas representan el tejido duro y mi energía la más honda y espiritual. Se manifiestan en mi cuerpo en los lugares más “prolongados”. Pueden estar afectados cuando mi actividad (o mi destreza), mi dirección tienden a cambiar y que tengo dificultad en enfrentarme a estos cambios. Las uñas representan así el sentimiento de protección que tengo con relación a todo lo que sucede alrededor mío. Tengo elección para usar mis uñas negativamente (para agredir, para defenderme y para hacer daño como lo hace el animal) o positivamente usándolas para mi destreza y mi creatividad. Cualquiera que sea la energía empleada, puedo descubrir el estado de ésta definiendo el estado de mis uñas.


UÑAS (comerse las...)

Si me como las uñas, esto indica una nervosidad interior muy grande. También esto puede ser una inseguridad profunda de no sentirme capaz de ser o hacer lo que se espera de mí. Si se trata de un niño, esto puede manifestar la presencia de rencor o frustración frente a uno de los padres, esta situación pudiendo también producirse cuando me he vuelto adulto. Puedo sentirme incapaz de asumirme y de ser auto - suficiente, y quiero que los demás se cuiden de mí. También puedo “comer mi freno” reprimiendo mi agresividad; poniendo agua en mi vino, puedo dejar entrever un desbordamiento inminente de emociones no expresadas. Por lo tanto, tengo ventaja en expresar todas mis emociones y ponerme a buscar mi seguridad y mi confianza en mi interior.


UÑAS AMARILLAS (síndrome de las...)

El síndrome de las uñas amarillas se manifiesta cuando las uñas de mis dedos de las manos o de los pies tienen un color amarillo verdoso, cuando son gruesas y encorvados. Bajo el ángulo médico, esto se produce cuando la circulación de mi sistema linfático es inadecuada, esto atribuyéndose a trastornos respiratorios crónicos. Mis uñas son una protección para mis dedos de las manos como de los pies y mi cuerpo me manifiesta que debo aumentar mis protecciones porque me siento frágil y no hago frente a los acontecimientos de la vida (pulmones = vida) en los pequeños detalles que se presentan a mí hoy o mañana. Mi vida me parece apagada. Busco en mi interior lo que puede aportar más pasión en mi vida. Aumento en mí la energía vital para que se manifieste hasta el final de mis dedos.

UÑAS BLANDAS Y FRÁGILES

Las uñas representan mi vitalidad, el estado de mi energía vital. Uñas frágiles expresan un desequilibrio al nivel de mi energía y referente a la utilización que hago con ella. Uñas blandas expresan el cansancio que estoy viviendo, la indiferencia que me habita. Mi vida está tan apagada como mis uñas. Soy yo quien debo poner picante y cuidar de usar bien mi energía.


UÑERO O UÑA ENCARNADA

Una uña encarnada indica culpabilidad o nervosidad frente a una nueva situación. También puede representar un conflicto entre mis deseos mentales y espirituales. Si se trata de la uña de un dedo, se trata de una situación de mi vida diaria y, más frecuentemente, si se trata de la uña de un dedo del pie, se trata de una situación o decisión de cara al futuro. Si se trata del dedo gordo, la uña encarnada puede representar mi inquietud frente a la presión que creo deber afrontar en el porvenir y frente a la cual me siento ya culpable porque me temo no poder vivir este futuro con armonía y éxito. Es importante ver cuál dedo de la mano o del pie está afectado para tener informaciones complementarias sobre el aspecto de mi vida al cual he de ajustarme eliminando a la vez mi culpabilidad.



Del libro “El gran diccionario de las dolencias y enfermedades”

11 de enero de 2015

EL ENEMIGO OCULTO : EL AUTORECHAZO ATRAVÉS DEL OTRO




¿Quién no ha tenido un enemigo? ¿ Quién no conoce a un tiran@s que le "amarga la vida " y no le permite ser feliz ?
Casi nadie contestaría que no a esta cuestión, todos en algún momento de nuestra vida hemos o hemos estado siendo víctima real o no de la tiranía, la traición , el abandono o la falta de respeto , entre otros agravios .
La tendencia cuando esto nos sucede es mirar fuera , buscar en el otro la raíz y causa de nuestro mal, de este modo nos quedamos encadenados a la idea de que si el otro desapareciera o cambiara nosotros podríamos descansar y ser felices .
En ocasiones el otro desaparece y durante un tiempo creemos haber alcanzado la paz deseada, pero o no ¡ alguien o algo aparece de nuevo para robárnosla de la misma manera o tal vez de una manera mucho más dolorosa.
Tal vez esto te suene familiar , en mi vida este esquema se ha repetido en varias ocasiones y con distintas personas o situaciones .
Siempre ha habido algo o alguien que" no me permitía sentirme feliz , tranquila o en paz" .
Mi mente se centrada en censurar , juzgar , atacar e idear mil formas de deshacerme de este mal que no me dejaba vivir y que me hacia preguntarme : ¿qué pasa con mi vida , estaré maldita?

Como si de algún maleficio externo se tratara me sentía incapaz de librarme de todas estas dinámicas, cada vez estaba más harta y cansada a pesar del que el rostro del tiran@ cambiaba así como la situación.

Estaba cometiendo un gran error pero no era consciente de él ni de nada de lo que me sucedía ; ESTABA MIRANDO FUERA 
Sí, todo ocurría fuera y ese ere mi error ...Cuando comencé a mirar dentro a responsabilizarme de lo que yo emitía y sentía  me di cuenta de que nadie tenía la capacidad de dañarme y que en realidad aquello que yo percibía como ataque casi siempre estaba en mi mente; era mi propio ataque mental , mi propia forma de organizar y percibir la realidad y de crearla.
Cuando me di cuenta de que aquel tirano o tirana que estaba ahí afuera era mi fiel espejo vi claro que nadie podía ser más tirana que yo misma conmigo misma : a esto es lo que se le llama falto de amor a uno mismo.Comencé a amarme a través del tiran@ y sus formas de dañarme a mi misma iban remitiendo...
Es la forma máxima de desamor : si hay un tirano en tu vida tal vez es porque no te estás amando lo suficiente y eres demasiado crítico contigo mismo.Hay algo de ti que rechazas y que esta persona o personas viene a mostrarte . En realidad su presencia en tu vida es un gran regalo .

El camino pasa por amar  ,comprender al otro para podernos amar através de él , volver a incorporar ese aspecto rechazado que el otro  nos refleja .
Paradojicamente darle al otro lo que nosotros necesitamos ; amor , respeto , escucha...olvidando la separación que hay entre ambos y por supuesto cuidando de nosotros mismos nos sana.
Cuando esto ocurre pasan tres cosas ; o bien el otro desaparece , o bien la relación  mejora o aunque permanezca ya no nos importa .De este modo sabemos que hemos sanado.
Es aquí donde esa idea espiritual de todos somos lo mismo , la misma cosa exprensandose es comprendida e integrada.
 El siguiente cuento ilustra la idea que os quiero presentar :

Nasrudín, el monje Sufí, había decidido plantar flores en su jardín. Para eso preparó el suelo, sembró semillas de las flores que le parecían más bellas. Cuando las flores comenzaron a nacer, observó con enfado que su jardín se iba llenando de flores que él no había elegido, especialmente de margaritas.

Nasrudín fue en busca de consejo especializado. Habló con todos los jardineros que conocía y leyó las instrucciones para librarse de las margaritas. Todo fue en vano.

Las margaritas crecían cada vez más fuertes, se mezclaban con los claveles, con las dalias y con otras flores.

Por fin, decidió ir a la capital y entrevistarse con el jardinero real, jefe del jardín del palacio del Rey. El sabio jardinero ya había aconsejado a muchos otros de cómo librarse de flores y plantas indeseables.

Nasrudín contó su esfuerzo por librarse de las margaritas que crecían en su jardín. El viejo jardinero lo escuchó atentamente y después de un largo silencio dijo:

- Por lo visto, tienes que cambiar tu decisión y aprender a amar a las margaritas.
Soraya Founty.


CUANDO LA PIEL PICA ALGO INTERNO REQUIERE CONCIENCIA (iii)





El prurito es un fenómeno que acompaña a muchas enfermedades de la piel (por ejemplo, urticaria), pero que también puede presentarse solo, sin «causa» alguna. El prurito o picor puede llevar a una persona a la desesperación; continuamente tiene que rascarse algún lugar del cuerpo. El picor y el rascarse también tienen idiomáticamente un significado psíquico: Al que le pique que se rasque. Es decir, al que le «irrite».

El picor, con sus sensaciones asociadas de cosquilleo, irritación y ardor, tiene connotaciones sexuales, pero no dejemos que la sexualidad nos haga pasar por alto otros conceptos afines al tema. También, en el sentido agresivo, se puede «picar» a alguien. Se trata, en suma, de un estímulo que puede ser de índole sexual, agresiva o amorosa. Es un estímulo que tiene una valoración ambivalente, que puede ser grato o molesto, pero siempre excitante.

La palabra latina prurigo significa, además de picor, alegría y el verbo prurire significa picar.

El picor corporal indica que, en el plano mental, algo nos excita, algo que, evidentemente, hemos pasado por alto, o no habría tenido que manifestarse en forma de prurito. Detrás del picor existe alguna pasión, un ardor, un deseo que está pidiendo ser descubierto. Por eso nos obliga a rascar. El rascarse es una forma suave de escarbar o cavar.

Como se escarba y se cava en la tierra para sacar algo a la luz, así el que tiene picores rasca su superficie, su piel, en busca de lo que le pica, le hace cosquillas, le excita y le irrita. Cuando lo encuentra, se siente aliviado. Es decir, el prurito siempre anuncia algo que me pica, anuncia algo que no me deja frío, algo que me hace cosquillas: una pasión ardiente, una exaltación, un amor fogoso o, también, la llama de la ira. No es de extrañar que el picor esté acompañado de erupciones cutáneas, manchas rojas e inflamaciones.

El lema es: rascar en la conciencia hasta encontrar qué es lo que pica.


ENFERMEDADES DE LA PIEL
En las enfermedades de la piel y erupciones, preguntar:
1. ¿Me aíslo excesivamente?
2. ¿Cómo llevo mi capacidad de contacto?
3. ¿No reprimo con mi actitud distante, el deseo de compenetración?
4. ¿ Qué es lo que está tratando de salir a la luz? (Sexualidad, instinto, pasión, agresividad, entusiasmo.)
5. ¿Qué me pica en realidad?
6. ¿Me he retraído al aislamiento?


ERUPCIONES EN LA PIEL Y EMOCIONES OCULTAS (ii)







En la erupción, algo atraviesa la frontera, algo quiere salir. La forma más simple de expresar esta idea nos la facilita el acné juvenil. En la pubertad, aflora en el ser humano la sexualidad, pero casi siempre sus imperativos son reprimidos con temor. La pubertad es un buen ejemplo de situación conflictiva.



En una fase de aparente tranquilidad, bruscamente, de unas profundidades desconocidas, brota un nuevo deseo que, con una fuerza irresistible, trata de hacerse un lugar en la conciencia y la vida de un ser humano. Pero el nuevo impulso que nos acomete es desconocido e insólito y nos atemoriza. A uno le gustaría eliminarlo y recobrar el familiar estado anterior.



Pero no es posible. No se puede dar marcha atrás.

Y uno se encuentra en un conflicto. La atracción de lo nuevo y el temor a lo nuevo tiran de uno casi con igual fuerza. Todos los conflictos se desarrollan según este esquema, sólo cambia el tema. En la pubertad, el tema se llama sexualidad, amor, pareja. Despierta el deseo de hallar un oponente, el Tú, el polo opuesto. Uno desea entrar en contacto con aquello que a uno le falta, y no se atreve. Surgen fantasías sexuales, y uno se avergüenza. Es muy revelador que este conflicto se manifieste como inflamación de la piel.



Y es que la piel es la frontera del Yo que uno tiene que cruzar para encontrar el Tú. Al mismo tiempo, la piel es el órgano con el

que el ser humano entra en contacto con los demás, lo que el otro puede tocar y acariciar. La piel tiene que gustar para que el otro nos quiera. Este tema candente hace que la piel del adolescente se inflame, lo que señala tanto que algo pugna por atravesar la frontera —una nueva energía que quiere salir—, como que uno pretende impedírselo. Es el miedo al instinto recién despertado.



Por medio del acné uno se protege a sí mismo, porque el acné obstaculiza toda relación e impide la sexualidad. Se abre un círculo vicioso: la sexualidad no vivida se manifiesta en la piel como acné: el acné impide el sexo. El reprimido deseo de inflamar al prójimo se transforma en una inflamación de la piel. La estrecha relación existente entre el sexo y el acné se demuestra claramente por el lugar de su aparición; la cara y, en algunas chicas, el escote (a veces, también la espalda). Las otras partes del cuerpo no son afectadas, ya que en ellas el acné no tendría ninguna finalidad. La vergüenza por la propia sexualidad se transforma en vergüenza por los granos. Muchos médicos, contra el acné recetan la píldora, y con buenos resultados.



El fondo simbólico del tratamiento es evidente: la píldora simula un embarazo y, desde el momento en que «eso» parece haber ocurrido, el acné desaparece: ya no hay nada que evitar. Generalmente, el acné cede también a los baños de sol y mar, mientras que cuanto más se cubre uno el cuerpo más se agrava. La «segunda piel» que es la ropa acentúa la inhibición y la intangibilidad.



El desnudarse, por el contrario, es el primer paso de una apertura, y el sol sustituye de modo inofensivo el ansiado y temido calor del cuerpo ajeno. Todo el mundo sabe que, en última instancia, la sexualidad vivida es el mejor remedio contra el acné. Todo lo dicho acerca de la pubertad puede aplicarse, a grandes rasgos, a todas las erupciones cutáneas. Una erupción siempre indica que algo que estaba reprimido trata de atravesar la frontera y salir a la luz (al conocimiento).



En la erupción se muestra algo que hasta ahora no estaba visible. Ello también indica por qué casi todas las enfermedades de la infancia, como el sarampión, la escarlatina o la roséola, se manifiestan a través de la piel. A cada enfermedad, algo nuevo brota en la vida del niño, por lo que toda enfermedad infantil suele determinar un avance en el desarrollo. Cuanto más violenta la erupción, más rápido es el proceso y el desarrollo. La costra de leche de los lactantes denota que la madre tiene poco contacto físico con la criatura, o que la descuida en el aspecto emotivo.



La costra de leche es expresión visible de esta pared invisible y del intento de romper el aislamiento. Muchas veces, las madres utilizan el eccema para justificar su íntimo rechazo del niño. Suelen ser madres especialmente preocupadas por la «estética», que dan mucha importancia a la limpieza de la piel. Una de las dermatosis más frecuentes es la psoriasis.



Se manifiesta en focos de inflamación de la piel que se cubren de unas escamas de un blanco plateado. En la psoriasis se incrementa exageradamente la fabricación de escamas de la piel. Nos recuerda la formación del caparazón de algunos animales. La protección natural de la piel se trueca en coraza: uno se blinda por los cuatro costados. Uno no quiere que nada entre ni salga.



Reich llama muy acertadamente al resultado del deseo de aislamiento psíquico «blindaje del carácter». Detrás de toda defensa hay miedo a ser heridos. Cuanto más robusta la defensa y más gruesa la coraza, mayor es la sensibilidad y el miedo. Ocurre lo mismo entre los animales: si a un crustáceo le quitamos el caparazón, encontraremos una criatura blanda y vulnerable. Las personas aparentemente más ariscas son en realidad las más sensibles. De todos modos, el afán de proteger el alma con una coraza encierra un cierto patetismo.



Porque, si bien la coraza protege de las heridas, también impide el acceso al amor y la ternura. El amor exige apertura, pero entonces la defensa queda comprometida. El caparazón aparta al alma del río de la vida y la oprime, y la angustia crece. Es cada vez más difícil sustraerse a este círculo vicioso. Más tarde o más temprano, el ser humano tendrá que resignarse a recibir la temida herida, para descubrir que el alma no sucumbe, ni mucho menos. Hay que hacerse vulnerable, para comprobar la propia resistencia.



Este paso se produce sólo bajo presión externa, aplicada ya por el destino y por la psicoterapia. Si nos hemos extendido en el comentario de la relación entre la vulnerabilidad y el blindaje es porque, en el plano corporal, la psoriasis muestra esta relación: la psoriasis llega a producir ulceración de la piel lo que aumenta el peligro de infección.



Con ello vemos cómo los extremos se tocan, cómo vulnerabilidad y autodefensa ponen de manifiesto el conflicto entre el deseo de compenetración y el miedo a la proximidad. Con frecuencia, la psoriasis empieza por los codos. Y es que con los codos uno se abre paso, en los codos uno se apoya. Precisamente en este punto se muestran a un tiempo la callosidad y la vulnerabilidad.



En la psoriasis, inhibición y aislamiento llegan al extremo, por lo que obligan al paciente, por lo menos corporalmente, a abrirse y hacerse vulnerable.



COMO LA PIEL NOS HABLA DE NUESTRAS EMOCIONES Y SENTIMIENTOS OCULTOS (I)






La piel es el órgano más grande del ser humano y tiene diversas funciones , las que nos intera para comprender nuestras emociones son básicamente las siguientes :

1. Delimitación y protección.
2. Contacto.
3. Expresión.
4. Estímulo sexual.
5. Respiración.
6. Exudación.
7. Termorregulación.


Estas diversas funciones de la piel giran en torno a un tema común que oscila entre los dos polos de separación y contacto. La piel es nuestra frontera material externa y, al mismo tiempo, a través de la piel estamos en contacto con el exterior, con ella tocamos nuestro entorno. En la piel sentimos el mundo que nos rodea y de la piel no podemos salirnos. La piel refleja nuestro modo de ser hacia el exterior y lo hace de dos maneras.

Por un lado, la piel es la superficie en la que se reflejan todos los órganos internos. Toda perturbación de uno de nuestros órganos internos se proyecta en la piel y toda afección de una determinada zona de la piel es transmitida al órgano correspondiente. En esta relación se basan todas las terapias de zonas reflejo aplicadas desde hace mucho tiempo por la medicina naturista, de las cuales la medicina académica utiliza sólo unas cuantas (por ejemplo, zonas de Head*).



* Zonas de la piel que corresponden a la proyección de los reflejos víscero–cutáneos. (N. del T.)



Merecen mención especial la del masaje de las zonas reflejo de los pies, la aplicación de ventosas a la espalda, la terapia de la zona reflejo de la nariz, la audiopuntura, etc.



El médico que posee buen ojo clínico, examinando y palpando la piel averigua el estado de los órganos y trata las afecciones de éstos desde las zonas de su proyección en la piel. Ni lo que ocurre en la piel, mancha, tumefacción, inflamación, granito, absceso, ni el lugar de su aparición, es casual sino indicación de un proceso interno.



Antiguamente se utilizaban sistemas muy sofisticados para tratar de averiguar el carácter de la persona por el lugar en el que aparecían las manchas hepáticas, por ejemplo. La Ilustración echó por la borda estas «tonterías y supersticiones», pero, poco a poco, volvemos a acercarnos a estas prácticas.

¿Es realmente tan difícil comprender que, detrás de todo lo creado, hay un esquema invisible que sólo se manifiesta en el mundo material?

Todo lo visible es sólo expresión de lo invisible, como una obra de arte es expresión visible de la idea del artista. De lo visible podemos deducir lo invisible. Es lo que hacemos continuamente en la vida diaria. Entramos en una sala y de lo que allí vemos deducimos el gusto del que la habita. Y otro tanto habríamos podido hacer mirando su armario. No importa dónde uno mire: si una persona tiene mal gusto, éste se mostrará por todas partes.

Por ello la información total se muestra siempre en todas partes. En cada parte encontramos el todo (pars pro toto, llamaban los romanos a este fenómeno). De manera que es indiferente la parte del cuerpo que se contemple.

En todas puede reconocerse el mismo esquema, el esquema que representa a cada individuo. El esquema se encuentra en el ojo (diagnóstico por el iris), en el pabellón auditivo (auriculopuntura francesa), en la espalda, en los pies, en los meridianos (diagnóstico por los puntos terminales), en cada gota de sangre (prueba de coagulación, dinamolisis capilar, hemodiagnóstico holístico), en cada célula (genética), en la mano (quirología), en la cara y configuración corporal (fisiognomía), en la piel (¡nuestro tema!).

Este libro enseña a conocer al ser humano a través de los síntomas de la enfermedad. Es indiferente dónde se mire: lo que importa es poder mirar. La verdad está en todas partes. Si los especialistas consiguieran olvidarse de su (totalmente inútil) intento de demostrar la casualidad de la relación descubierta por ellos, inmediatamente verían que todas las cosas mantienen entre sí una relación analógica: así arriba como abajo, así dentro como fuera.

La piel no sólo muestra al exterior nuestro estado orgánico interno sino que en ella y por ella se muestran también todos nuestros procesos y reacciones psíquicos. Algunas de estas manifestaciones son tan claras que cualquiera puede observarlas: una persona se pone colorada de vergüenza y blanca de susto; suda de miedo o de excitación; el cabello se le eriza de horror, o se le pone la piel de gallina. Invisible exteriormente, pero mensurable con aparatos electrónicos, es la conductividad eléctrica de la piel.

Los primeros experimentos y mediciones de esta clase se remontan a C. G. Jung, quien con sus «experimentos asociativos» exploró este fenómeno. Hoy, gracias a la electrónica, es posible amplificar y registrar las constantes oscilaciones de la conductividad eléctrica de la piel y «dialogar» con la piel de una persona, ya que la piel responde a cada palabra, cada tema, cada pregunta, con una inmediata alteración de su conductividad eléctrica, llamada PGR o ESR. Todo ello nos confirma que la piel es una gran superficie de proyección en la que se ven tanto procesos somáticos como psíquicos.

Pero, puesto que la piel revela tantas cosas de nuestro interior, es fácil caer en la tentación no ya de cuidarla con esmero sino de manipularla. A esta operación de engaño se llama cosmética, y en este arte de la impostura se invierten de buen grado sumas fabulosas.

No es el objetivo de estas líneas denostar las artes de embellecimiento de la cosmética, pero sí examinar brevemente el afán que informa la antigua tradición de la pintura corporal. Si la piel es expresión externa de lo que hay en el interior, todo intento de modificar artificialmente esta expresión es, indiscutiblemente, un acto de falsedad. Se trata de disimular o aparentar algo. Se aparenta lo que no se es. Se levanta una fachada falsa y se pierde la coincidencia entre contenido y forma.

Es la diferencia entre «ser bonita» y «parecer bonita», o entre ser y parecer. Este intento de mostrar al mundo una máscara empieza por el maquillaje y termina grotescamente por la cirugía estética. La gente se hace estirar la cara; ¡es curioso que tantos se preocupen tan poco de perder la faz! Detrás de todos estos afanes por ser lo que no se es, está la realidad de que el ser humano a nadie quiere menos que a sí mismo. Quererse a sí mismo es una de las cosas más difíciles del mundo. El que cree que se gusta y que se quiere, seguramente confunde su «ser» con su pequeño ego.

Generalmente, sólo cree que se quiere el que no se conoce. Dado que nuestra personalidad, en conjunto, incluida nuestra sombra, no nos gusta, constantemente estamos tratando de modificar y pulir nuestra imagen. Pero, mientras el ser interior, es decir, el espíritu, no se modifique, esto no pasa de pura «cosmética». 
 
Al más leve contacto, la piel de un individuo ya nos dice algo acerca de su psiquis. Bajo una piel muy sensible hay un alma muy sensible también (tener la piel fina), mientras que una piel áspera nos hace pensar en un pellejo duro, una piel sudorosa nos muestra la inseguridad y el miedo de nuestro oponente y la piel colorada, la excitación. Con la piel nos rozamos y establecemos contacto unos con otros.

El contacto, ya sea un puñetazo o una caricia, se establece por la piel. La piel puede romperse desde el interior (por una inflamación, una erupción, un absceso) o desde el exterior (una herida, una operación).

En ambos casos, nuestra frontera es atacada. Uno no siempre consigue salvar la piel.

La enfermedad como camino .